"¡Nuestros líderes nunca se equivocan!, asegura un alto funcionario del Gobierno de Corea del Norte. Cuando el periodista le pregunta qué pasará el día que se equivoquen, si podrán ser sustituidos, el mismo funcionario se lo piensa y responde: No sé, eso nunca ha pasado"... Así comienza el reportaje de Jon Sistiaga Amarás al líder sobre todas las cosas, un viaje por el último bastión comunista del planeta donde todavía se vive con los esquemas de la Guerra Fría. Un inmenso GULAG de inspiración estalinista donde el culto al líder Kim Jong Il es obligatorio, si no se quiere acabar en un campo de reeducación. La novena potencia nuclear que alardea de su fuerza bélica, mientras la mitad de la población vive en los límites de la malnutrición. Donde las masas son movilizadas a diario para mantenerlas alerta ante enemigos imaginarios y se bloquean las emisoras extranjeras para que no se filtre ninguna información del exterior. Una enorme cárcel de las ideas donde todo el mundo es supuestamente igual, aunque las elites del partido se muevan en Mercedes y el resto del pueblo lo haga en bicicleta... Un supuesto paraíso social que confina a sus deficientes psíquicos en cooperativas agrícolas como mano de obra defectuosa. Un lugar donde todavía hay campos de concentración para disidentes políticos y los periodistas se tienen que camuflar de turistas para entrar..." [1]
Llamada informalmente Corea del Norte para distinguirla de Corea del Sur, es un país de Asia oriental, situada al este de la República Popular China, entre los mares del Japón y Amarillo.
La península fue gobernada por el Imperio Coreano hasta que fue anexionado por Japón después de la Guerra Ruso-Japonesa de 1905. La península sería dividida en 1945 en dos zonas, la ocupada por los soviéticos y la ocupada por Estados Unidos, justo después de la Segunda Guerra Mundial. Corea del Norte rechazó participar en las elecciones celebradas en 1948 al auspicio de las Naciones Unidas, que finalmente crearía dos gobiernos independientes en cada una de las zonas ocupadas. Las crecientes tensiones entre los gobiernos del Norte y del Sur desembocaron en la Guerra de Corea cuando el 25 de junio de 1950 el ejército de Corea del Norte cruzó el paralelo 38 (que actuaba de frontera) y atacó. La guerra continuó hasta el 27 de julio de 1953, cuando el Comité de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los voluntarios de la República Popular China y Corea del Norte firmaron el armisticio de la Guerra de Corea. Una zona desmilitarizada fue establecida para separar a los dos países. La firma del armisticio en 1953 terminó con la lucha, sin embargo, oficialmente los dos países siguen en guerra y todavía no se ha firmado un tratado de paz.
Corea del Norte es un país separado de Corea de Sur por una delgada línea infranqueable. Sus militares vigilan sin moverse que nadie traspase esa línea mientras que los soldados de la otra corea junto con soldados americanos, se fotografían burlándose de los impenetrables soldados del norte, pero cuidado de no pisar la delgada línea que separa sus países.
Corea del Norte fue dirigida desde 1948 por Kim Il Sung hasta su muerte, el 8 de julio de 1994. Después, el 8 de octubre de 1997, su hijo Kim Jong-il, nacido el 16 de febrero de 1942, fue nombrado Secretario General del Partido de los Trabajadores Coreanos. En 1998 fue nombrado Presidente de la Comisión Nacional de Defensa y su posición fue declarada como "el cargo más alto del Estado". Generalmente, las relaciones internacionales mejoraron. Incluso hubo una cumbre Norte-Sur histórica en junio de 2000. Sin embargo, las tensiones han vuelto a hacerse visibles con la reanudación por parte de Corea del Norte de su programa de armas nucleares.
Kim Jong-il es conocido en su país como el Querido Líder o el Gran Dirigente y en la Constitución como el Líder Supremo. Heredó el gobierno del país de su padre, el cual pese haber muerto hace años, todos los coreanos deben visitar su tumba obligatoriamente llevando su s mejores galas. Al día miles de personas hacen cola para ver la tumba donde descansan los restos de su primer líder.
El hijo menor de Kim Jong-Il, Kim Jong-Un, fue nombrado heredero de los poderes políticos de su padre en octubre de 2010 a los 27 años de edad, ante la caída en desgracia del hijo mayor, Kim Jong-Nam.5
Una de las cosas que llama la atención es que la entrada al país está restringida a todos los que no sean turistas, los periodistas por ejemplo tiene la entrada prohibida al país. La estancia máxima para el turista Europeo es de 7días y de 3 días para los turistas americanos, considerados el gran enemigo. En cuanto el turista aterriza en el aeropuerto le es requisado el móvil para que no pueda comunicarse con el exterior ni filtrar información al enemigo o a otros países.
El turista siempre sebe de ir acompañado de un guía, el cual es en realidad un trabajador del gobierno encargado de vigilar cada paso que da el turista. No puede salir solo a dar paseos por la ciudad, ni establecer ningún tipo de contacto con la gente autóctona. Tampoco pueden acceder a Internet, pues el acceso está restringido, sólo se pueden enviar email pero siempre si son supervisados por un agente que lee el contenido del email al mismo tiempo que el turista lo escribe. Esto se debe al miedo que tiene el país de que algunos de estos turistas sean periodistas camuflados que quieran dar información al extranjero. Muchos de los turistas que viajan a Corea son en realidad periodistas disfrazados de turistas, pues los periodistas tienen la entrada al país prohibida.
Entre ellos deben tener mucho cuidado y compartir las experiencias en voz baja pues hasta las paredes de las habitaciones de hotel son tan finas que los empleados del hotel, espías del régimen, podrían estar escuchándoles.
Durante su visita, los turistas siempre viajan en autobús y llama la atención los cientos de kilómetros de autovías de 5 carriles vacías porque el único fin de esas autovías es que puedan circulas los tanques del ejército en caso de invasión y que las mismas autovías sirvan de pistas de aterrizaje para los aviones de combate. En mitad de las autovías se pueden ver a los trabajadores barriendo los kilómetros de asfalto vacío, aunque no se sabe si son trabajadores o víctimas de un castigo impuesto por las autoridades. Corea de Norte es, al fin y al cabo, un país preparado en todo momento para una posible guerra inminente, y tanto las infraestructuras como la gente deben estar preparados para ello.
Al ser un país comunista, no existe la propiedad privada, y los ciudadanos no tienen coches, sólo algunos ciudades ricos que reciben capital porque tienen familias en el extranjero puede comprarse uno. La gente solamente pueden circular en carreteras secundarias, y el medio de transporte de todos es la bicicleta, según el gobierno, porque Corea de Norte es un país que no quiere contaminar pero en realidad su capital está llena de fábricas que contaminan a todas horas.
La mayoría de la gente trabaja en el campo, recolectando la verdura que servirá para alimentar a la nación. El suelo aproximado que un trabajador puede llegar a cobrar es de 1 € al día. El gobierno proporciona a cada ciudadano 15 Kg. de arroz, 12 huevos, 2 kg de harina. Según algunas organizaciones de ayuda, un desconocido pero gran número de personas (algunas cifran el número en torno a los tres millones; "The Economist" estima que entre 600.000 y 1.000.000) murieron como consecuencia de la hambruna norcoreana de 1995-98, intensificada por un colapso en el sistema de distribución de comida. Numerosos norcoreanos penetraron ilegalmente en China en busca de alimentos. A los turistas se les intenta hacer creer que en Corea del Norte nadie muere de hambre, y les guían hasta las amplios campos para que vean las miles de hectáreas llenas de verduras. Se les muestra también como hasta en los pueblos pequeños la gente siempre está de celebración, cantando y bailando como el pueblo feliz que es. Los guías no quieren como ellos dicen hacer perder el tiempo a los turistas y les llevan rápidamente en el autobús de un lado a otro y parando en los pueblo o zonas programadas.
La organización mundial de la salud no está conforme con la sanidad de los hospitales de Corea, no disponen de los recursos necesarios y muchas de las madres que dan a luz en los hospitales tiene bebés con graves problemas de nutrición por eso la mayoría deben permanecer un tiempo en la incubadora. Incluso para engañar al turista las verdaderas madres no están con los niños, pues la preguntarle a la madre por el nombre del bebé, no sabe que contestar a pesar de haber dado a luz hace semanas, y la enfermera contesta por ella.
Cada cierto tiempo se modifican los barrios, se eliminan y se crean pueblos nuevos y miles de familias son trasladadas a nuevos lugares, nuevas casas, separados de sus amigos, familiares y vecinos con un único objetivo, para que no puedan mantener un contacto por mucho tiempo.
El pueblo Coreano es un pueblo que vive bajo la opresión de un gobierno dictatorial que prohíbe la libertad de expresión y de acción. Si una persona comete algún tipo de infracción o se rebela contra el régimen, es enviado de inmediato junto con su familia a un campo de terapia para reeducarlo. Según el gobierno, estos campos de terapia se abolieron hace 4 años aunque aún hay sospechas de que estos continúan. Por eso los ciudadanos tienen totalmente prohibido cualquier contacto con extranjeros, viven en un estado de miedo y manipulados por un gobierno que sobrevive gracias al poder de la retórica y que prohíbe cualquier contacto con el mundo exterior.
El guía que acompaña al turista solo le va a enseñar los monumentos y pinturas conmemorativas al gran líder, tato el primer líder como el actual. En las imágenes de todas las pinturas se ve como el líder es adorado por una multitud de felices niños que le mirar con adoración y amor. De hecho, todas las familias tienen la obligación de tener una imagen del líder en cada y de hacerse una foto con la una imponente obra de los dos líderes. El museo abre sus magnificas puertas enlucidas todos los días por unos operarios para que siempre luzcan brillantes a los turistas. Lo primero que debe hacer el cubrirse los zapatos con unas bolsas para no ensuciar ni estropear el suelo. En la sala principal, se encuentran con una grandiosa figura del actual líder, a la cual no se le puede dar la espalda ni pasar por delante de ella sin hacerle una reverencia.
En las bibliotecas no se pueden encontrar libros de filósofos, ni de autores extranjeros y mucho menos americanos, no hay novelas, ni teatro, ni poesía lo único que se encuentra son libros relacionados con el gobierno y con el líder. Encontramos incluso libros escritos por el propio líder, en total 18 mil libros, supuestamente esta cifra haría pensar que el líder escribió un libro por día.
El turista no puede grabar la cultura del país, por ejemplo, no puede grabar los precarios medios de transporte como los carros conducidos por caballos, su guía no se lo permite sino que le incita para que grabe otros monumentos grandiosos y famosos. Esto significa que quita la libertad de poder grabar lo que al turista se le antoje. El turista realiza su visita presionado por el guía, que le obliga a dónde mirar y qué grabar.
Cada dos meses se celebra un desfile militar multitudinario, pues están obligados a asistir todos los ciudadanos aunque vayan sin ganas, donde llama la atención que a pesar de ser un desfile donde participan miles de personas, todas van a l compás, siguiendo el ritmo, cantando las mismas canciones al unísono. Un espectáculo grandioso acompañado de luces, música militar donde cada ciudadano acude de forma voluntaria.
El metro de la ciudad es otro claro ejemplo de la ostentación de la ciudad, de su querer aparentar mientras su pueblo se muere de hambre. Es un espacio amplio, enorme, de techo altos y pasillos siempre relucientes. Durante todo el recorrido que la gente hace en el metro, incluso por los pasillos y las escaleras mecánicas unos altavoces se encargan de dar las noticias del día, de hablar del líder, de su política, de su ejército, en definitiva del único tema que se puede oír en el país. Incluso en la televisión sólo se pueden ver películas, programas, noticias, incluso la programación infantil está todos vinculado al ejército, al adiestramiento y al captación de las jóvenes mentes para que se alisten en el ejército.
En los colegios los niños aprenden a cantar las canciones e himnos del país y a bailar con una perfección que asusta y siempre la imagen del gran líder es la protagonista de todas las clases. Los niños acuden de forma obligatoria al museo a ver las obras de arte que tratan de la guerra fría, de cómo los soldados americanos torturaban a los niños e incluso a los bebés. Todo esto, con el único objetivo de infundir odio y venganza, y que el odio por la sociedad americana no cese nunca sino que sea motivo de lucha. Si le preguntaras a uno de esos alumnos quien es el presidente americano responde automáticamente que Bush, otro responde que es el presidente de estados unidos, quien mata a miles de niños coreanos, que le odian y que hay que luchar contra él. Mientras los niños contestan los profesores miran con caras sonrientes y llenas de orgullo a los niños.
Los universitarios especializados en bellas artes sólo conocen un modo de expresar el arte, de la forma más realista posible. El régimen rechaza todo tipo de expresión creativa, de cualquier otro movimiento que se aleje del puro realismo. Los alumnos están obligados a pintar imágenes del líder, imágenes de guerra como su tema principal y preocupándose únicamente porque la técnica sea perfecta sin hacer caso a la expresión.
La revista The Economist hizo en su número correspondiente al 27 de septiembre de 2008 un investigación sobre la situación de Corea del Norte, contrastándola con Corea del Sur. La revista afirma que es casi imposible obtener información sobre la situación interior de Corea del Norte, dado que su gobierno ha llevado la paranoia y la represión al límite (se le conoce como el “reino ermitaño”). Pero destaca una reciente investigación basada en una encuesta a 1.300 refugiados en China. Según dicho estudio:
· El 23% de los hombres y el 37% de las mujeres afirman que algún miembro de su familia ha muerto por hambre.
· Más de un cuarto informan que han sido arrestados, y entre aquellos que fueron detenidos por motivos políticos, el 90% afirmó presenciar casos de privación del alimento, el 60% observó muertes por golpes o torturas, el 27% presenció muertes por golpes o torturas y otro 27% presenció ejecuciones.
· Entre las violaciones de derechos humanos en Corea del Norte figuran; el empleo de la tortura, la aplicación de la pena de muerte, la detención y el encarcelamiento arbitrarios, las condiciones de reclusión inhumanas y la supresión prácticamente total de las libertades fundamentales, incluidas las de expresión y circulación.
· Los desertores norcoreanos han sido testigos de la existencia de campos de prisión y concentración o centros de reeducación, como los norcoreanos los llaman, con una población estimada de entre 150.000 y 200.000 internos (alrededor del 0,85% de la población), y han informado de numerosos casos de tortura, inanición, violaciones, asesinatos, experimentos médicos, trabajo forzado y abortos forzados.
Un ejemplo de los casos de torturas los narra una expresa de uno de los campos de reeducación. La mujer cuenta que fue arrestada por culpa de unos escritos que le encontraron y uno de los numerosos castigos que le aplicaron fue el siguiente: llenaron una enorme tetera de 10 litros de agua y la tumbaron en el suelo con la boca abierta, obligándola a beber todo el contenido de la tetera, lo que le provocaba pérdida del conocimiento, que el agua lo expulsara por nariz, boca... y cuando tenía la barriga llena de agua dos soldados pusieron una tabla de madera sobre su estómago y se pusieron de pie cada uno en un extremos de la tabla, balanceándose. Esto le provocaba muchísimos dolores e incluso pedía que por favor la matasen para acabar así con ese sufrimiento.
Esta misma mujer presenció cómo las reclusas embarazadas recibían su castigo, pues el gobierno no permite que los niños concebidos de madres reclusas vivan, así pues, una vez que las madres daban a luz les quitaban a los niños y en frente de ellas les mataban pisándoles el cuello.
También presenció cómo los reclusos son víctimas de experimentos, una vez tuvo que llevar una cesta con verdura ante un grupo de 50 mujeres y le ordenaron que ella no probara nada y que diera a cada reclusa una verdura. Con forme las mujeres iban comiendo comenzaron a gritar, ella obedeciendo al soldado siguió repartiendo el alimento. Pronto las mujeres se tiraron al suelo gritando y expulsando sangre, tanto por el vómito como por el ano, la sangre era de un rojo oscuro. Estaba de pie ante aquella masacre y no pudo hacer nada, al cabo de 20 minutos las mujeres murieron.
http://cineypolitica.blogspot.com/2007/07/amars-al-lder-sobre-todas-las-cosas.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario